5 preguntas que definen a un autor: entrevista a Julián Juan Lacasa

Escritor, nacido en Sant Cugat del Vallès, Barcelona, Catalunya, aunque actualmente reside en Aranjuez. Se define como un hombre culto, sensible y enamoradizo, características patentes en su obra, a las que yo añadiría inquieto y polifacético, alguien que no teme explorar diferentes campos: es guionista, ha incursionado en el mundo del comic, ha grabado reportajes sonoros sobre cine para la web El CineDeLoQueYoTeDiga, ha trabajado como extra en series y películas como en «Seis hermanas», «Acacias», «El Ministerio del Tiempo» y «Baruca» y es colaborador del programa de radio «Autocine».

Los invito a conocerlo en cinco preguntas:

1. ¿Cuándo y por qué empezaste a escribir?

Hace mucho tiempo, más de treinta o cuarenta años atrás, es decir, durante mi infancia y juventud me gustaba dibujar, ese fue el principio de escribir después. Creaba personajes propios, con guiones y diálogos también propios y, con el tiempo, algunos acabaron en mis personajes de novela o fueron su origen. Al principio, mis personajes de cómic fueron masculinos, pero luego, al leer al personaje de la Betty de Carles Romeu en «El País y El Jueves», me encantó y me lancé a añadir personajes femeninos, que poco a poco fueron teniendo más protagonismo. Esos comics al principio eran rutinarios, pero con estilo propio.

El origen de por qué empecé a escribir novelas o relatos breves fue la lectura de todo un clásico de la Literatura, «Las aventuras de Sherlock Holmes». Me animó a escribir, admirando como admiraba a los grandes escritores. Los diálogos en mis primeros relatos eran muy literarios, y los escribía a máquina, una Olivetti, pequeños relatos breves. Muchos se perdieron.

Así empecé a pergeñar relatos más extensos, y en 1991 escribí durante aquel año mi primera novela larga, «Todo acabará bien si fuese bien», con mucha influencia cinematográfica, sobre todo de Woody Allen y su película «Hannah y sus hermanas», y de otra película, «Buscando a Susan desesperadamente» de Susan Seidelman. Narra la apasionada historia de amor entre una camarera, Judy Raines, y un empleado de una ferretería, Jarvis Delaware, en el Nueva York de 1991, claro homenaje a las películas antes citadas. Es un amor cíclico, que dura justo un año, desde la Nochevieja de 1990 hasta la siguiente, repleto de altibajos, donde ya tenía la influencia de maestros de la Literatura clásica como Dostoievski (uno a los que Woody Allen alude mucho) para que los personajes fueran profundos. Y, por supuesto, hacían falta muchos personajes secundarios que dieran fuerza a las tramas. También tuvo una parte importante Barcelona, descrita como en las películas de Ventura Pons de aquella época, donde ellos pasan sus vacaciones. «Todo acabará bien si fuese bien» la reescribí varias veces, la última hace poco, y me sigue gustando, con mezcla de géneros: costumbrista, comedia romántica, drama y erotismo sin tapujos.

Con esta novela empezaba una constante de mi obra: la mayoría de protagonistas son mujeres, jóvenes, inteligentes, bellas y valientes, que creen en lo que quieren, desean y aman. Me siento más cómodo en un alter ego femenino. También tengo alter egos masculinos, pero quiero que sean hombres sensibles, nada prepotentes, como lo soy yo. Nunca he tragado a James Bond ni a Torrente, por ello siempre me aproximaba a Woody Allen, que demostró que para gustar a las mujeres podías ser sensible, llorar y mostrarte vulnerable. Nunca me creí eso que dice la madre de mi compañera, que “los hombres no lloran”. Eso es más anticuado que las Cuevas de Altamira.

«Todo acabará bien si fuese bien» no fue mi única novela de principiante, también escribí «Fin de semana», más breve, ambientada en la Catalunya profunda que recorrí con mi familia en mi infancia. Es más como una road movie, película de intriga, comedia romántica y erótica, con un chico y una chica, Jaume y Rebeca, que se conocen y empiezan una historia amorosa, mientras que a él le acecha un peligroso delincuente. Aquí vuelve a haber la mezcla de géneros antes aludida. También la corregí hace poco. Ambas, como todas mis novelas, están en Amazon

2. ¿Tienes alguna manía al momento de escribir?

No muy diferente a la de otras compañeras escritoras. Necesito tranquilidad para escribir y teniendo en la cabeza lo que voy a contar en la trama. Si hay jaleo, no me concentro. Muchas veces me inspiro escuchando música. Por ejemplo, en la trama de «Cuando mi novia aún vivía» https://www.amazon.es/CUANDO-NOVIA-A%C3%9AN-VIV%C3%8DA-injusticias-ebook/dp/B08ZHTQBKT/ref=mp_s_a_1_11?fbclid=IwAR2UndhecL8oViGuroromX5oCPlyBu4vs2Y9gO3SkxXIi2so6hBk-PkmVrk&qid=1639414445&refinements=p_27%3AJuli%C3%A1n+Juan+Lacasa&s=digital-text&sr=1-11&text=Juli%C3%A1n+Juan+Lacasa escuchaba fragmentos de temas musicales de suspenso de Bernard Herrmann, “Psicosis”, o Alexandre Desplat “El escritor”. Así entraba en lo que había que escribir. Como era una trama a lo Patricia Highsmith, maestra del género criminal, Polanski y Hitchcock me venían de perlas.

Pero si es algo más romántico o con erotismo hace falta otro tipo de música. Nuevamente Alexandre Desplat es uno de los indicados o canciones como» Blue eyes», de Elton John, que me sirvieron para mostrar el primer beso entre una pareja de enamorados en dos novelas. Y si quería ser más irónico, algo presente en todas mis novelas, pues recurría al padre de los cantautores, Georges Brassens, entre otros.

3. ¿De dónde sacas las ideas de tus historias?

Cuando dibujaba cómics se me ocurrió el personaje de Georgina Massana, detective privada, viendo en televisión «El sueño eterno», una de las películas con el detective Philip Marlowe. Ya me gustaban los personajes femeninos y pensé que una mujer detective funcionaría. Además, era una mujer libre, sin prejuicios y que podía enamorarse o tener sexo con quien quisiera.

Al hacer novelas, cualquier idea vale: Magdalena Serra tiene muchas cosas mías, incluido que ella también lleve gafas. Su novio Jojo también tiene cosas mías, algo que ya observó una ex novia, que me dijo que me desdoblaba en ambos personajes. El estilo se inspiraba en el cine francés, desde François Truffaut a Agnès Jaoui, en las grandes comedias o dramas de autor que rodaban ambos. De ahí partía esa costumbre que tengo a veces: diálogos irónicos y una visión de la vida similar.

Para Valentina -nombre que yo hubiera tenido si hubiese nacido mujer-, uno de mis personajes más queridos, https://www.amazon.es/VALENTINA-S%C3%89GOL%C3%88NE-ANG%C3%89LIQUE-MAHMOUD-rom%C3%A1ntica-ebook/dp/B09MZ9JYYF/ref=mp_s_a_1_1?fbclid=IwAR2UndhecL8oViGuroromX5oCPlyBu4vs2Y9gO3SkxXIi2so6hBk-PkmVrk&qid=1639414327&refinements=p_27%3AJuli%C3%A1n+Juan+Lacasa&s=digital-text&sr=1-1&text=Juli%C3%A1n+Juan+Lacasa la inspiración vino de varios sitios: la modelo francesa Louise Depardieu, nieta del actor, que es lesbiana y tiene novia, su historia de amor con otra mujer me inspiró. Quería explorar el amor fuera de etiquetas y con respeto absoluto a su orientación sexual. Valentina comienza siendo hetero, pero mostré su inclinación al lesbianismo con pensamientos intrusivos, inspirados en la serie británica «Pure», basada en la novela autobiográfica de Rose Cartwright, con su protagonista sufriendo pensamientos pornográficos incontrolables.

También me inspiré en la película lésbica más famosa y polémica, «La vida de Adèle», para mostrar cómo se conocieron Valentina y su novia Ségolène, en la escena del bar lésbico. Aunque me basé más en otra escena parecida de la serie «Pure», donde la protagonista creía que era lesbiana. Pues Valentina pasaba por lo mismo, rompió con su novio al pillarlo en la cama con otra, se lanzó valientemente a conocer chicas en un bar lésbico y, mira por donde, allí conoció al gran amor de su vida, con quien se casará en la cuarta novela de la saga.

Hace poco, cuando estuve un par de días en Barcelona, vi pasar por el carrer de Ferran a dos chicos. Eran pareja, y cuando se querían besar, uno le hace la cobra a otro, como diciendo “Espera, que estamos en la calle y nos ve todo el mundo”. En la novela que escribo ahora, una pareja gay les corregirá y dirá que no tengan miedo, que se besen y que no hacen nada malo.

En las novelas negras me viene todo de películas como «El escritor», «El amigo americano», «El amante doble» o series como «Los bastardos de Pizzofalcone» y «El Comisario Montalbano», además de las novelas de clásicos del género, como Raymond Chandler y Manuel Vázquez Montalbán.

4. ¿Dentro de qué género podría clasificarse tu obra?, ¿la circunscribes a uno solo o has explorado varios?

No puedo reducirla a un solo género. En cada novela se mezclan varios, según el momento. Las constantes, como dije antes, son la comedia irónica, con diálogos sarcásticos como “Veros morreándoos es más divertido que la televisión”; el drama existencia a lo Woody Allen, con esas reflexiones tan del maestro de Nueva York, pero pasadas por mi manera de ver la vida. Y mucho erotismo apasionado cuando toca.

Un ejemplo sería «Astrid y Antígona», comedia costumbrista, erótica y comedia romántica. Los tres entremezclados según el momento, ya que ambas protagonistas son actrices porno. Eso sí, sin toxicidad, ya que entiendo el sexo como el cariño entre una pareja; así lo hice con mis ex novias y quiero que pase entre mis personajes. Quizá en varias novelas el sexo sea muy explícito, pero es que es así en la vida real. No puedo presentarlo como si una pareja que tiene sexo se comportara como si estuviera tomando el té. Además, nunca escribo escenas de acoso sexual: si hay alguna, es para denunciarlo.

5) ¿Dónde te ves como escritor dentro de cinco años?

Recuerdo cuando hace quince años Magdalena Serra empezó como un cómic con guiones míos en francés plasmados en papel por una dibujante francesa. Mi ex novia y yo soñábamos con que años después sería llevada al cine, como una de aquellas películas francesas que adorábamos.

Pues dentro de cinco años espero que mis novelas gusten, agraden e incluso alguna sea llevada al cine o la televisión. Cuando estuve de extra en una serie de Netflix, coincidí con un actor que hace micro teatro, sobre todo sketches cómicos, y me pedía ideas. No sé si alguna de mis novelas podría llevarse a una obra teatral, se han versionado muchas películas al teatro, desde «El graduado» a «Salir del armario». Pero, por si acaso, le ofrecí alguna novela breve para adaptar. Todavía sin respuesta.

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