Citas

“Su siguiente pregunta fue el planteamiento verbal de la desazón que

la había abrumado desde que se le acabaron las excusas

que se daba a sí misma para justificar su malestar. Era una

interrogante que tenía atorada en la garganta. Temía que al

plantearla a viva voz le daría vida, como si invocara a un

demonio dormido”.

Cita tomada de “La máscara del verdugo”

Vacunas

Vacunas, ¿qué sabemos de ellas?

1) Fiebre, tos, dolor de garganta, ojos inflamados e irritación en la piel, acompañada de una picazón terrible y enrojecimiento.

2) Fiebre, escalofríos, malestar general, dolor de garganta que aumenta al tragar por la aparición de unas membranas grisáceas en esta. Tos, ronquera, dificultad para respirar.

3) Fiebre, dolor de garganta y de cabeza, vómitos, fatiga, dolor en la espalda, brazos y piernas, debilidad muscular… ¡y parálisis para el resto de la vida!

Imaginar a un niño en cama, impedido de ir al colegio, de salir a jugar, o peor aún, en peligro de muerte, agobiado por las dolencias descritas arriba, que no son otra cosa que los síntomas del sarampión, la difteria y la poliomielitis, en ese orden, es terrible.

Afortunadamente, no tiene que ser así. Esa es una realidad que está a nuestro alcance cambiar con la simple aplicación de una vacuna. No es necesario que los niños sufran, pierdan la movilidad o incluso mueran; las vacunas pueden evitar todas estas calamidades.

Edward Jenner

Las vacunas son preparaciones sintetizadas a partir de toxinas, virus muertos o debilitados, que se administran a una persona con la finalidad de que su organismo desarrolle defensas naturales contra determinada enfermedad. Estimulan al sistema inmunológico para que genere los anticuerpos necesarios para combatir las amenazas y, por otra parte, guarde un registro de estas, lo que le permitirá reconocerlas y eliminarlas más adelante, haciéndolo inmune.

Evitan tres millones de muertes al año, tantas como 60 por hora, una por minuto, y son, después de la potabilización del agua, las estrategias de prevención que más han beneficiado a la humanidad.

El nombre vacuna proviene de vaca y hace referencia a la viruela de la vaca o variolae vaccinae. Llega hasta nuestros días arrastrando las trazas de una batalla bastante particular, la que libró el médico inglés Edward Jenner en el año 1796 contra la viruela, enfermedad mortal responsable del fallecimiento de 300 millones de personas. En el proceso de lucha contra la viruela se desarrollaron las vacunas y fue la primera enfermedad en ser completamente erradicada mediante la vacunación.

El doctor Jenner notó que las mujeres que recolectaban leche con frecuencia contraían la viruela bovina, o viruela de la vaca, una variante bastante leve de la viruela humana y que después de haberla padecido, no sufrían la variedad humana; quedaban inmunizadas. Jenner tomó el virus de la mano de una granjera enferma, Sarah Nelmes, y se lo inyectó a un niño de ocho años, llamado James Phillips, quien se contagió de este mal. Esperó 48 días y entonces inyectó al niño con la variante humana de la enfermedad. Pero el niño no enfermó. Era inmune. Desarrolló esa protección contra la viruela gracias a la vacuna que le procuró el doctor Jenner. Más tarde, el científico Louis Pasteur propuso que el término se extendiera para designar al proceso de inmunización en general.

Desde entonces, se ha desarrollado una gran cantidad de vacunas contra un número igual de enfermedades. Hay vacunas contra enfermedades infantiles, tales como: cólera, tifus, poliomielitis, difteria, tos ferina, tétanos, sarampión, hepatitis, meningitis, rubeola, parotiditis (paperas) y así, sino hasta el infinito, al menos hasta ocupar los 1800 caracteres que no debe sobrepasar este artículo. También es importante mencionar en este momento las promesas de vacunas cuya aparición en el mercado es inminente, tales como la vacuna contra el alzhéimer, el mal de Parkinson, una vacuna universal contra la gripe, contra la diabetes, el cáncer, meningitis y en el futuro la lista podría extenderse hasta abarcar todas y cada una de las enfermedades existentes.

Entonces, si estamos en capacidad de prevenir enfermedades potencialmente mortales o que puedan dejar secuelas físicas de por vida a quien las padezca, ¿por qué no se han erradicado todas aquellas para las cuales existen vacunas, como ocurrió con la viruela?

José Vicente Tuells Hernández

Según el doctor José Vicente Tuells  Hernández, profesor e investigador de la Universidad de Alicante y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, el comportamiento de la sociedad en lo concerniente a las vacunas es cíclico y existen estudios que explican la secuencia de hechos asociados a los procesos de vacunación. Primero, se incrementa la cobertura de los programas de vacunación. Como consecuencia de estas acciones, las cifras de morbilidad disminuyen. Segundo, se pierde el temor a la enfermedad, se considera que las vacunas son innecesarias y la gente deja de vacunarse. Y tercero, ante el repunte de los brotes de enfermedades, la confianza en las vacunas regresa.

Por otra parte, este círculo vicioso se ha visto reforzado por campañas de información maliciosa que causan pánico entre los padres. A través de ellas se han difundido ideas que espantan a progenitores desinformados que, a pesar de querer sólo lo mejor para sus hijos, logran lo contrario al negarse a protegerlos de enfermedades mediante la vacunación.

En el año 1998 el médico británico Andrew Wakefield publicó en la prestigiosa revista The Lancet un estudio donde afirmaba que la vacuna triple (rubéola, varicela y sarampión) provoca autismo y, por increíble que parezca, hoy, dos décadas después, aún hay quien se hace eco de semejante barbaridad, a pesar de que una investigación demostró que las investigaciones de Wakefield carecían de rigor científico, habían falseado datos e incluso él se retractó públicamente en la misma revista y el Consejo General de Médicos del Reino Unido le retiró la licencia. Como consecuencia, tras la publicación del artículo se desató el pánico, las cifras de vacunación disminuyeron y las del sarampión se dispararon.

Este es el bulo más documentado, pero existen otros. Entre los más difundidos encontramos la falsa creencia de que si una enfermedad ha sido controlada y es menos frecuente no es necesario vacunarse, cosa totalmente falsa, porque, de hacer esto, repuntaría. También se ha planteado que es mejor vacunar a los niños cuando sean mayores, pero en ese caso la vacunación sería menos eficaz, porque el objetivo de la vacunación temprana es protegerlos cuando son más vulnerables. Otro mito sostiene que las vacunas tienen efectos secundarios peligrosos que no son revelados al público, lo cual no es cierto, puesto que las reacciones son leves, temporales y localizadas, salvo en casos extremadamente raros. Se dice que sobrecargan y agotan el sistema inmunológico de los niños, esto es falso y existen estudios que demuestran que las vacunas combinadas no debilitan el sistema inmunológico. Se ha intentado relacionar las alergias, la diabetes y el asma con las vacunas. Falso, de nuevo.

Viruela

Los creadores y replicadores de estos bulos se agrupan bajo el estandarte de movimientos antivacunas. Son colectivos cuya presencia ha aumentado en países desarrollados, tales como Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Alemania e Italia. Sus acciones han logrado sabotear las campañas de vacunación, mediante el terror que han inducido en los padres, con el consecuente aumento de casos de enfermedades que estaban prácticamente erradicadas, como el sarampión, la cual se ha cuadruplicado en el mundo. Hasta el 2016 venía en declive, pero desde entonces ha experimentado un repunte bastante peligroso, motivado en los países ricos por la desconfianza generada maliciosamente por los movimientos antivacunas y en los países pobres por la imposibilidad de acceso al tratamiento. En Europa el incremento de los casos de sarampión es de 300%, con respecto a años anteriores.

Consecuencias de la poliomielitis

Poliomelitis

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre las nefastas consecuencias de apartarse de los cronogramas de vacunación y de los graves problemas de salud pública que podrían surgir en consecuencia. Según la entidad, y cito, “Hasta la fecha, en 2019, 170 países han informado de 112.163 casos de sarampión a la OMS. El año pasado en el mismo período, se habían contabilizado 28.124 enfermos en 163 países. Esto representa un aumento de casi el 400% a escala mundial. “Aunque estos datos son provisionales (…), indican una tendencia. Numerosos países son víctimas de importantes picos de sarampión, y todas las regiones del mundo sufren un aumento sostenido del número de casos”.

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Fuente: OMS

Pero donde el tema de los antivacunas ha adquirido rasgos surrealistas es en India, uno de los mayores productores y exportadores de vacunas del mundo, donde, paradójicamente, habita una tercera parte del total mundial de la población infantil no vacunada. Según cifras suministradas por Forbes, el 44% de los niños no recibe una vacunación completa, lo que se traduce anualmente en la muerte a un millón de menores de 5 años.  Unicef puntualiza que casi 3 millones de niños en este país no han recibido ni siquiera la primera dosis de la vacuna contra el sarampión, lo que le prodiga el dudoso honor de ser el segundo país con menor número de niños inmunizados y donde nace anualmente el mayor número de bebés con deformidades producidas por la rubeola que padecieron sus madres durante el período de gestación.

El programa de vacunación de India debe abarcar cifras tan enormes como su geografía, las cuales incluyen 440 millones de menores, el más amplio del mundo, y el gobierno no solo tiene en su contra los problemas de infraestructura, los cuales hacen realmente cuesta arriba interconectar las diferentes regiones que conforman el país de dimensiones enormes, sino que además enfrentan un obstáculo aún mayor que su vasta geografía: deben luchar contra la circulación de noticias falsas sobre efectos negativos de las vacunas. Para muestra un botón: en Bombay, capital financiera del país, una campaña de desinformación sobre los posibles peligros de las vacunas difundida por wasap logró que se impidieran las jornadas de vacunación en decenas de colegios.

Afortunadamente, los gobiernos de los países desarrollados han comenzado a tomar acciones destinadas a enfrentar las políticas de los antivacunas y retomar los programas de vacunación. En Estados Unidos, concretamente en California, no se permitirá a ningún niño iniciar el año escolar si no está vacunado y en Europa se están reforzando las leyes de vacunación. En Italia ahora es obligatorio vacunar a los niños entre los 0 y los 6 años, so pena de sanciones a los padres que incumplan esta ley. En Alemania, donde han sufrido desde 2015 importantes brotes de sarampión, a pesar de ser voluntaria la inmunización de menores, es obligatorio demostrar que se ha recibido información sobre los planes de vacunación, para inscribir a los niños en las guarderías.

Pero, a pesar de todo, hay esperanza, y es que los milagros ocurren donde menos se espera. Ruanda perdió al menos 800.000 habitantes en el genocidio de 1994 y la destrucción generalizada que este trajo consigo lo colocó entre los primeros lugares de los países más pobres del mundo. Además, según la OMS el alcance de las vacunas infantiles recomendadas por esta organización cayó a niveles inferiores al 25%.

Quizás tan penosas experiencias les hicieron valorar la vida de una forma diferente, pero lo cierto del caso es que 20 años después el 95% de los niños ruandeses reciben todas las vacunas recomendadas, entre las cuales se encuentran las del polio, el sarampión y la rubeola y su esperanza de vida se ha duplicado.

Si esto parece extraordinario, más aún es el hecho de que Ruanda podría ser declarado en breve el primer país del mundo libre de cáncer de cuello uterino. Cuando en 2006 estuvo disponible la primera vacuna contra el VPH, dos sentimientos encontrados se apoderaron de la sociedad: el entusiasmo por la posibilidad cierta de reducir la cantidad de mujeres afectadas por este mal por un lado y, por otra parte, la intuición de que la misma no estaría al alcance de todas las niñas al mismo tiempo. Se estimaba una diferencia de una década entre la introducción de la vacuna en los países de altos ingresos y los pobres.

Sin embargo, aun cuando países desarrollados como Francia y Estados Unidos sólo han alcanzado niveles medios de vacunación, en Ruanda, gracias a un exhaustivo programa de vacunación contra el VPH emprendido por el gobierno, el 93% de las niñas reciben la vacuna contra esta enfermedad.

No es necesario que los niños sufran. No tienen que padecer los suplicios y las secuelas de las enfermedades para las cuales existen vacunas y las carencias económicas no son un impedimento a la hora de tener acceso a programas de vacunación amplios, de los cuales se beneficie la población más vulnerable. Ruanda es prueba de ello.

En 2017 pudieron evitarse las muertes de un millón y medio de niños, causadas por enfermedades contra las cuales existen vacunas. No era necesario que fallecieran.

Contrariamente a lo que se piensa, la vacunación no es una cuestión personal, que sólo afecta a quien recibe o no la vacuna, es un problema de todos, porque afecta la salud de todos. La inmunización beneficia indirectamente a aquellas personas que no pueden vacunarse, como los ancianos, los niños trasplantados, inmunodeprimidos o los pacientes oncológicos.

Inmunidad colectiva, la llaman. Sinónimo de solidaridad.

Avengers Endgame

Una tarde de cine un día domingo es algo sencillamente delicioso.

Comprar las entradas, las chucherías, acomodarse en la butaca haciendo grandes esfuerzos para no volcar el envase de cartón de las cotufas (palomitas de maíz), colocar el vaso de refresco en el brazo de la butaca y dejarnos llevar por su magia.

Se apagan las luces y empieza el espacio publicitario destinado a sembrar en la mente de los espectadores necesidades, apetencias o incluso ideas. Quizás hasta nostalgias.

En un contexto similar vi Avengers Endgame. Me gustó, es un buen filme, aunque no considero que la mía sea una opinión confiable, dada mi fascinación por las películas épicas en general. Denme un Rob Roy, un William Wallace, al aguerrido Aragorn de Tolkien o a los valientes espartanos de 300 y seré feliz, a pesar de lo que digan los críticos del cine, mucho más versados en la materia que yo.

La trama comienza con un escenario desolador, en un planeta Tierra en ruinas, donde se han acabado las rutinas cotidianas, porque la mitad de la población ha desaparecido. Los habitantes restantes están inmersos en la melancolía, sin esperanzas, es como si no recordaran cuál es su propósito en la vida, o si tienen alguno. No hay trabajo, ni creación, ni tan siquiera realizan el mínimo mantenimiento a las estructuras semi abandonadas que se caen a pedazos de las ciudades que habitan. Lo peor es que a nadie le importa. El ser humano ha perdido su esencia.

La Humanidad llegó a esta calamitosa situación después de que Thanos, animado por el deseo supuestamente altruista de salvar al universo, eliminó a la mitad de los seres vivos, con la finalidad de que se pudieran abastecer con los recursos disponibles, los cuales no eran suficientes para satisfacer las necesidades básicas de una población que se había multiplicado sin control. Para hacerlo se sirvió de un guante con las seis Gemas del Infinito: poder, alma, espacio, mente, realidad y tiempo. Con un simple chasquido de sus dedos hizo desaparecer a la mitad de las criaturas que poblaban todos los planetas del universo. Las convirtió en polvo.

Me invadió la tristeza. Los paralelismos saltaron de la pantalla a la realidad, y es que en Venezuela, desde el poder central, hay como una especie de obsesión por diezmar a la población, por reducir al mínimo posible la cantidad de habitantes del país. Aquí ahora somos menos, muchos menos, y no hablo sólo de quienes huyeron, porque no se puede afirmar que emigraron, más bien escaparon para poder sobrevivir. Han atravesado medio continente, en muchos casos a pie, para llegar a destinos tan distantes como Perú, Ecuador, Chile y Argentina. Otros han muerto a manos del hampa, de la violencia desatada, cuyos protagonistas se parecen en mucho a las huestes de monstruos que acompañan a Thanos en sus sueños de dominación. También me refiero a las miles de personas que ya no están con nosotros porque murieron de mengua en centros de salud vacíos, sucios, sin luz ni agua, sin medicinas ni equipos, a los infantes que fallecen como consecuencia de la desnutrición todos los días y a aquellos que, aunque hayan logrado sobrevivir hasta ahora, experimentan daños irreversibles a la salud, que han deteriorado el desarrollo de sus cuerpos y mentes. A los niños que, según palabras del dictador, tendrán que morir para preservar la revolución y cuyo sacrificio será reconocido y serán llamados héroes de la patria. Muchos de quienes aún quedan llevan a cuestas sus caras tristes. Son personas que deambulan como zombis, buscando comida en bolsas de basura. Todo por el empecinamiento de imponer doctrinas añejas y fracasadas de dominación.

El que fuera uno de los países más ricos del mundo es hoy una escombrera, una ruina, donde nada funciona, que no puede proporcionar a sus habitantes los servicios básicos, tales como electricidad, agua potable, telefonía y ahora tampoco gasolina, ni gas doméstico, a pesar de ser un país petrolero. Hay ciudades que sufren suspensiones del servicio eléctrico durante doce horas diarias, todos los días y otras que no reciben suministro de agua desde hace años.

¿Cómo se puede llegar a semejante estado después de haber tenido el precio del petróleo sobre los cien dólares durante más de diez años? El equivalente a cien Planes Marshall desapareció de las arcas del tesoro nacional.

No tenían el guante de Thanos, pero no lo necesitaron…ni siquiera tuvieron que chasquear los dedos. Por la eficacia del método empleado, pareciera que hubieran tenido acceso a las seis Gemas del infinito: usaron el poder para quitarnos el alma, destruir nuestro espacio, alienarnos la mente y deformar la realidad, imponiéndose en el tiempo con artimañas despreciables.

Y lo peor es que también nos robaron la alegría, la esperanza, los sueños, el futuro.

Otra semejanza de la película con la realidad que vivimos en este país situado al norte de la América del sur fue el estado tan desmejorado de los súper héroes, en relación a la apariencia impecable que lucen en las anteriores cintas de la saga. Nos los presentan avejentados, sin brillo, fuera de forma y sin esperanza. Por aquí también nos vemos así. Nuestro aspecto actual es bastante ajado, andamos con los zapatos rotos, las camisas raídas, delgados y macilentos. En uno de los catorce millones de desenlaces posibles en la historia narrada en Avengers Endgame, visitados por el Doctor Strange en una entrega anterior, los súper héroes lograban derrotar a Thanos y triunfaban ¿Quién sabe?, a lo mejor logramos cambiar nuestro destino.

Volvamos al principio por un momento, al espacio publicitario previo al filme. En él promocionaban el concierto de una agrupación musical y es posible que este anuncio condicionara mi percepción de la historia que estaba a punto de ver. Me ha ocurrido antes, en metros y calles europeas.  El  tema elegido para la campaña era una versión de “Venezuela”, una de las canciones más hermosas jamás compuesta, no solo por la lírica, sino porque fue el tributo de dos españoles, Pablo Herrero Ibarz y José Luis Armenteros Sánchez, a un país que se les metió bajo la piel. Y con la última estrofa me despido del que fuera el mejor país del mundo, mi país.

Y si un día tengo que naufragar
y el tifón rompe mis velas
enterrad mi cuerpo cerca del mar
en Venezuela.

 El último que apague la luz.

Cuando nos rompen el corazón

El sonido del timbre la despertó, aunque no del todo; a pesar de que su cuerpo se había puesto de pie y caminaba arrastrando los pies hacia la puerta, todavía no tenía plena conciencia de lo que ocurría a su alrededor.

Abrió la puerta para encontrarse con dos hombres y una mujer vestidos de uniforme militar. La mujer llevaba un sobre blanquísimo. Antes de que dijeran una palabra, M. adivinó el motivo de su visita. Se le llenaron los ojos de lágrimas. Él era su hijo menor y las guerras, todas, una desgracia.

Sintió un dolor agudo en el pecho que se extendía hacia el brazo izquierdo y dificultad para respirar. Poco después fue llevada al hospital.

L., una jubilada que vivía sola, regresaba a su departamento cuando vio, una vez más, a su vecina que le indicaba a un visitante que se estacionara en su puesto. Sintió como le hervía la sangre, se acercó rápidamente a la invasora, muy indignada, y entabló con ella una fuerte discusión. La vecina había tomado por costumbre utilizar el puesto de L. sin su consentimiento y L. no estaba dispuesta a tolerar semejante abuso. En medio del altercado, L. empezó a sentir un dolor agudo en el pecho. Se ahogaba, no podía respirar y se le adormeció el brazo izquierdo. Además, se puso pálida. Se recargó de la pared mientras la vecina llamaba a una ambulancia.

.https://lasnuevemusas.com/wp-content/uploads/2019/06/dolor-pecho.jpg¿Qué tienen en común ambas mujeres? Varias cosas. Veamos: las dos son mayores, post menopaúsicas, experimentaron una súbita situación estresante (pena/ira), no padecen de ninguna enfermedad coronaria y al llegar al hospital recibieron un diagnóstico inicial errado: Infarto al miocardio.

M. y L. sufrieron una dolencia bastante peculiar, por decir lo menos, que fue descrita por primera vez apenas a finales del siglo XX, y que presenta todos los síntomas de un infarto, pero no lo es. Los ataques cardíacos son producto del bloqueo de la arteria cardíaca por un coágulo que se queda atascado cuando la grasa en las paredes de esta lo frena. Esta acumulación de grasa se llama ateroesclerosis. Las arterias de nuestras pacientes imaginarias no estaban bloqueadas, de hecho son mujeres saludables, no fumadoras y sin antecedentes de enfermedades cardíacas. Lo que les ocurrió fue el resultado de una experiencia estresante y súbita, conocida como el síndrome del corazón roto, que se caracteriza por un repentino y temporal debilitamiento de los músculos del corazón. Se focaliza en el ventrículo izquierdo y hace que este se dilate o abombe en la región inferior, mientras permanece angosto en la parte superior, lo que le da la forma de una vasija de barro utilizada por los pescadores de pulpo japoneses, de cuello angosto y fondo ancho, llamada takotsubo. Estos falsos infartos fueron definidos por vez primera en Japón en 1990, por Sato y cols, quienes los denominaron síndrome de takotsubo, aunque son conocidos por media docena de nombres más: disfunción apical transitoria, discinesia o disquinesia, síndrome de abalonamiento apical transitorio, síndrome del corazón roto o miocardiopatía por estrés.

Los poetas no han derramado tanta tinta en vano al describir el dolor que causan las penas. Una decepción amorosa puede, literalmente, rompernos el corazón, al igual que un disgusto, un súbito ataque de ira, como el que se produce en una fuerte discusión, pero también una alegría, como una fiesta sorpresa o ganar la lotería. En este caso el padecimiento recibe el nombre de síndrome del corazón feliz.

¿Qué produce el síndrome del corazón roto?

Según estudios médicos, el desencadenante de este padecimiento es el estrés. Ante un evento repentino y muy estresante se produce la liberación súbita de altas dosis de catecolaminas, sustancias como la adrenalina, que en grandes cantidades tienen un efecto tóxico sobre el corazón. Afectan el músculo cardíaco, aunque, afortunadamente, de manera transitoria. El corazón se recupera completamente en cuestión de semanas y no requiere medicación.

Otra particularidad de esta dolencia radica en el hecho de que a las mujeres se les rompe el corazón con mucha más frecuencia (entre 70-95% de los casos) que a los hombres (entre 5-30%) y aunque se han presentado casos en mujeres más jóvenes, lo cierto es que la mayoría de las pacientes (78-85.7%) son mayores de 50 años.

Guerra de egos.

Pero las singularidades de este síndrome alcanzan un nivel superlativo al investigar acerca de su descubrimiento. Los biólogos y veterinarios conocían las cardiomiopatías asociadas al estrés desde mediados del siglo XX, e incluso habían desarrollado estrategias para su tratamiento, mientras que los cardiólogos estuvieron desconcertados con los pacientes que llegaban a los hospitales con todos los síntomas de un infarto que no era tal, hasta finales del siglo XX. Resulta ser que si bien en la Medicina su descubrimiento es reciente -1990- los veterinarios y biólogos habían notado que cuando un animal sufre una fuerte impresión o temor mortal, como cuando es capturado por un depredador, produce fuertes descargas de adrenalina, en cantidades tales que esta se convierte en veneno, dañando los músculos del animal, incluido el corazón. Esto se conoce como miopatía de captura y afecta a gran cantidad de animales, tales como alces, ciervos, gacelas, pavos salvajes, delfines, etc. Paradójicamente, la captura de animales para ser usados en estudios científicos reveló esta dolencia a los investigadores.

Los prejuicios médicos también chocan entre la medicina y la psicología. A menudo los cardiólogos solo se concentran en aspectos tangibles de la enfermedad, tales como la formación de placa arterial o la rotura de las arterias, ignorando la sensibilidad por considerarla fuera de lugar en su diagnóstico. Sin embargo, eso está empezando a cambiar, gracias a la labor de personas como la cardióloga y psiquiatra Bárbara Natterson-Horowitz quien es asesora del zoológico de Los Ángeles. Ha estudiado las similitudes que existen entre humanos y animales y afirma que: “para muchos médicos, la idea de que las emociones pueden causar eventos fisiológicos en el corazón era vista de la misma manera que la sanación con cristales o la homeopatía”. Sostiene que los doctores tienen que buscar un enfoque más amplio y que los pacientes humanos se beneficiarían de la observación de las enfermedades de los animales y de las estrategias desarrolladas por los veterinarios para enfrentarlas.

Por otra parte, el estudio de eventos donde resultó involucrado un gran número de personas al mismo tiempo, en momentos puntuales de la historia, arrojó más luz sobre el tema y logró establecer como un hecho la relación entre las emociones y la salud. Los investigadores Jeremy KarkSylvie Goldman y Leon Epstein observaron que el 18 de enero de 1991 murieron por problemas cardíacos más judíos que en cualquier otro día, de cualquier otro mes, de cualquier otro año, ¿la razón? ese día empezó la Guerra del Golfo Pérsico y 18 misiles fueron lanzados desde Irak hacia Israel. Lo mismo pasó el 17 de enero de 1994, pero esta vez en otro continente y bajo circunstancias totalmente distintas, cuando ocurrió el terremoto de Los Ángeles, un sismo de magnitud 6,8, uno de los más fuertes ocurridos en una ciudad norteamericana. En esta ocasión, el New England Journal informó sobre el incremento de muertes asociadas a episodios cardiovasculares ocasionados por el estrés ese día en particular.

Es importante señalar que estudios recientes sugieren la existencia de alteraciones en el sistema nervioso central como posibles causas del síndrome del corazón roto. La revista “European Heart Journal” presentó los resultados de un estudio que demuestra que la comunicación entre las zonas del cerebro responsables de procesar las emociones y regular las funciones involuntarias del organismo, tales como los latidos del corazón, la respiración, los procesos digestivos, etc en aquellas personas que padecen este trastorno es diferente a la de las personas sanas.

Christian Templin

El doctor Christian Templin, del hospital Universitario de Zurich, parte del equipo que llevó a cabo esta investigación, explicó que este estudio contó con la participación de neurocientíficos y cardiólogos. Observaron a 54 personas, 39 sanas y 15 pacientes con este síndrome. Mediante el uso de resonancias magnéticas compararon la forma cómo se comunican cuatro regiones específicas del cerebro, que a pesar de estar separadas entre sí comparten información, porque están conectadas funcionalmente. En los pacientes con el síndrome, la comunicación entre estas zonas asociadas al procesamiento de las emociones y el sistema nervioso autónomo, encargado de controlar el funcionamiento de los procesos involuntarios del cuerpo, había disminuido en comparación con los pacientes sanos. Templin explica además que se piensa que las regiones estudiadas son las que controlan nuestra respuesta al estrés, por lo que cabe suponer que la disminución en la comunicación observada entre ellas puede afectar negativamente la respuesta del organismo de los pacientes ante el estrés y los predispone de alguna manera a desarrollar esta anomalía.

Jelena Ghadri

La investigadora Jelena Ghadri , quien también formó parte del equipo de investigación, subraya que gracias a este trabajo se pudo demostrar que existe una relación entre el cerebro y el corazón y que ahora la ciencia cuenta con una perspectiva más amplia sobre este tema, y es un punto de partida para continuar el estudio del síndrome del corazón roto y llegar a comprenderlo, para desarrollar estrategias preventivas, terapéuticas y de diagnóstico, para mejorar la atención y el tratamiento a los pacientes.

Volviendo a nuestra historia, me complace informar que M. y L. se recuperaron completamente del infarto que nunca sufrieron. Sus corazones recuperaron su forma normal en poco tiempo y no les prescribieron ningún medicamento de manera preventiva, porque, si bien el hecho de que nos hayan roto el corazón una vez puede predisponernos a sufrir de nuevo este tipo de episodios, no es frecuente que ocurra, pero, sobre todo, porque no hay manera de predecir lo que nos depara el futuro. Las decepciones, los disgustos, el dolor, las emociones fuertes son parte de la vida y muchas veces llegan a nosotros de forma inesperada.

M. encontró en el cariño familiar el mejor antídoto contra la depresión y las amistades que hizo en un grupo de apoyo la ayudaron a superar la peor experiencia que un ser humano pueda enfrentar. Alcanzó una actitud serena y se volcó a ayudar a personas en situación similar a la suya.

L., por su parte, decidió que quería disfrutar la vida, lo poco o mucho que le quedara. Hizo las paces con su vecina e iniciaron una bella amistad, buscó ayuda profesional para cambiar ese rasgo de su temperamento, las explosiones de ira, que bien pudieron haberle costado la vida, si el suyo hubiera sido un infarto fulminante, en lugar de un corazón roto.

https://youtu.be/qHp0KNFI5zo

Reseña de productos

LA MÁSCARA DEL VERDUGO


“Se quedó sola en su consultorio intentando justificarse ante su juez más implacable, que no era otro más que ella misma. Sus argumentos le sonaron banales, minúsculos al compararlos con las vidas de seres humanos que se perderían irremediablemente si ella no luchaba por ellos, pero ¿cómo hacerlo?”


La Medicina, desde los tiempos más remotos, ha estado relacionada con la ética, porque su objetivo, por encima de cualquier otro, siempre ha sido conseguir el bien del ser humano enfermo, según el principio hipocrático de Primum non nocere, es decir “ante todo, no hacer daño”. Pero, ante una enfermedad terminal, cuando no es posible una curación, ¿qué hacer para beneficiar al enfermo? ¿Cómo elegir entre lo correcto y lo incorrecto?, ¿cómo aplicar los principios éticos y diferenciar lo bueno de lo que es malo? Cuando entran en juego los problemas existenciales de la vida y la muerte, la responsabilidad de la oncóloga Mari Méndez, protagonista de la novela, aumenta y esta búsqueda se hace más complicada. ¿Su obediencia a la autoridad la llevará a traicionar a sus pacientes o luchará para atenderlos? La autora aborda el delicado tema de la eutanasia, y a través de ello, inspira reflexiones más amplias sobre el papel del testamento vital, la percepción y capacidad personal de decidir sobre nuestras vidas, porque solo si aceptamos nuestra finitud, seremos capaces de vivir una relación más sana con la vida y con la muerte.

Eutanasia, ¿qué es?

Desde un mundo imaginario esta novela nos enfrenta a interrogantes reales que muy posiblemente han cruzado nuestra mente al pensar en un tema tan complejo: ¿es asumir el papel de Dios o un acto de humanidad? ¿Tomaría esta decisión sobre la vida de otros? Si se tratara de mi propia vida, ¿la pediría? Si estuviera a mi alcance elegir el día de mi muerte, ¿cuál sería? ¿Podría ser usada con propósitos inconfesables?

Disponible, autografiada, con dedicatoria personalizada. Hacemos entregas. Información por esta vía. Podría ser un buen regalo de navidad para tus seres queridos…o para ti.