El día del libro (Parte 2)

Cuando el hombre desarrolló el lenguaje escrito salvó el legado cultural de la humanidad. Al crear una vía para plasmar gráficamente el conocimiento aseguró su preservación y disponibilidad para ser estudiado y profundizado. La tradición oral encontró un asidero en la historia, las fábulas, las leyendas, la medicina, la religión sobrevivirían de generación en generación y habían alcanzado la posibilidad de crecer, pero cuando inventó el libro dio un paso más allá: acercó el conocimiento a todos, puso a disposición de la humanidad el legado cultural generado hasta entonces, halló en el libro un cofre donde atesorar la cultura universal. En el libro encontraron refugio las artes, la ciencia, el entretenimiento, la suma del conocimiento universal se aloja en los libros. Estas cajas de palabras encierran la esencia del ser humano. Poesía, ciencia, historia, recetas de cocina, geografía, pintura, cine, música, herbología, cuentos infantiles, novelas, relatos, y mucho más, todo el conocimiento universal codificado en palabras que reposan a salvo del olvido en las páginas de los libros.

En reconocimiento al más extraordinario de todos los inventos del ser humano cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro. En 1995 la UNESCO, a solicitud de la Unión Internacional de Editores, proclamó esta fecha como el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Sin embargo, el Día del Libro nació muchos años antes, cuando en 1923 el escritor valenciano Vicente Clavel impulsó ante la Cámara Oficial del Libro de Barcelona la iniciativa de dedicar un día al año a la celebración de la fiesta del Libro. Dos años después presentó esta propuesta en Madrid. El 6 de febrero de 1926 el rey Alfonso XIII firmó el Real Decreto que establecía que el 7 de octubre se conmemoraría el nacimiento del más insigne escritor español de todos los tiempos, Miguel de Cervantes, con una fiesta del libro, dedicada al libro español. No obstante, la elección de la fecha no fue la más afortunada, dado que la idea de la festividad era celebrarla al aire libre y el otoño, frío y lluvioso no permitía ese tipo de eventos. Finalmente, en 1930 se decidió cambiar la Fiesta del Libro al 23 de abril, en conmemoración al fallecimiento del genio de las letras castellanas.

En el 2001 la UNESCO dio un pasó más en la celebración de esta fecha con la elección anual de una ciudad como Capital Mundial del Libro. El honor recayó por primera vez en Madrid.

Existen muchas casualidades en torno a esta fecha. Además de conmemorarse la muerte de Miguel de Cervantes, el 23 de abril de 1616 fallecieron William Shakespeare y Gómez Suárez de Figueroa, conocido como Inca Garcilaso de la Vega. Es necesario acotar que Cervantes murió el día anterior, el 22 de abril, pero fue enterrado el 23. Con respecto a William Shakespeare, las efemérides en torno a su nacimiento y defunción son aún más curiosas: nació el 23 de abril de 1564 y murió el 23 de abril de 1616.

Cervantes, Shakespeare …y El Inca Garcilaso de la Vega.

La razón de ser de los puntos suspensivos que anteceden el nombre del tercer convidado a esta cita literaria es que normalmente solo se menciona a los dos anteriores, aún cuando Garcilaso de la Vega también destacó en el campo de las Letras. Conozcamos un poco más a estos tres grandes autores.

Las aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha nos han deleitado por generaciones. El término “quijotesco” hace referencia tanto a aquel que está dispuesto a luchar por sus ideales, como al aspecto físico de alguien alto, delgado y algo desgarbado. Como encarnación de su personaje más famoso, la vida del mismo Cervantes estuvo cargada de aventura. Además de novelista, poeta y dramaturgo, ingresó en la milicia, fue soldado y resultó herido en la batalla de Lepanto. Inspirado por este evento escribió en el prólogo de la segunda parte del Quijote: «la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros». Se reincorporó a la vida militar y fue prisionero en una cárcel en Argel por 5 años. Su vida, al igual que la del Quijote estuvo dedicada a la lucha por las causas que consideraba justas No obtuvo en vida ni la fama ni el reconocimiento merecido por su trabajo, tan es así que su entierro fue anónimo. Su cuerpo fue depositado en una fosa común con 16 cadáveres más.

William Shakespeare, el creador del drama de los Montesco y los Capuleto, del suplicio de “Otelo”, del poder de la ambición tan magistralmente plasmado en “El mercader de Venecia” o la venganza que mueve la actuación de Hamlet, el de la famosa frase “ser o no ser”, es considerado el escritor más importante de la literatura inglesa y uno de los más grandes de la literatura universal. Fue dramaturgo, poeta y actor. Los últimos años de su vida están envueltos en el misterio. Se afirma que se unió a una compañía de teatro, aunque otra versión sostiene que se retiró a dar clases en un colegio rural. Sus restos descansan en la Holy Trinity Church de Strafford. El mismo redactó su epitafio:

‘Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar en el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos’.

Retrato de Gómez Suárez de Figueroa, renombrado como Inca Garcilaso de la Vega en 1563, quizás porque su padre era sobrino del poeta español Garcilaso de la Vega. Fue un escritor e historiador, de ascendencia española, nacido en Perú. Se le conoce como “el príncipe de los escritores del nuevo mundo”, por el gran dominio del español en su obra literaria. Su obra cumbre fue “Comentarios Reales de los Incas”. En ella plasmó la historia, cultura y costumbres de los incas y de otros pueblos del antiguo Perú.

Estos grandes escritores legaron su obra a la humanidad. Hoy, Día del Libro, celebremos su trabajo y el de tantos otros que con sus creaciones nos han brindado conocimientos, nos han transportado a universos pasados, presentes y futuros, reales o inmersos en profundas distopías que prosperan en el reino de la imaginación.

El libro crea entre nosotros los lectores un vínculo intangible e indestructible, es a la vez puente y vehículo para el ir y venir de la cultura y el pensamiento, es el más universal y democrático medio de interacción del ser humano. Gracias a él y por su intermedio aprendemos y nos entretenemos con el trabajo de quienes comparten con todos nosotros su saber y su arte: tenemos acceso a su legado.

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