Por la pasión de leer

El lema de este sitio web es “Por la pasión de leer” por una razón muy especial, hace referencia a un instante de mi vida cuando la lectura me desgarró el corazón. Fue la primera vez, y como todas las primeras veces de algo siempre es particular y única. Leía el que fue el primer libro largo que cayó en mis manos, “El llamado de la selva”, de Jack London, que, además, llegó a mí gracias a la intermediación de mi madre, lo que convirtió esa mi primera experiencia lectora en algo así como un ritual de herencias, de transmisión de códigos genéticos que el ADN había prescrito para toda la cadena de mujeres de mi familia, incluida aquella señora protagonista de “Las cartas de mi abuela” https://mibitacoradigitalirenedesantos.com/2021/01/12/las-cartas-de-mi-abuela/, la de las íes y las yes.

Sufrí lo indecible con los padecimientos de Buck, el personaje principal de la historia. Devoré sus páginas entre lágrimas, de una sola sentada, a lo largo de una tarde. No podía cerrarlo y dejar solo a aquel portentoso animal, tenía que saber que le ocurriría después, su destino tenía que enderezarse. Él merecía regresar a su casa a vivir plácidamente con el juez Miller, y pobre del señor London cómo no lo hiciera, me iba a tener que oír. De nada servían las palabras de consuelo de mi madre, quien me aseguraba que aquello no le había ocurrido a ningún perro, que era ficción, razón por la cual no tenía demasiado sentido estar triste por la suerte de un ser mítico, que solo había vivido en la imaginación de un escritor. No, no podía aceptarlo, ella tenía que estar equivocada: Buck existía cada vez que abría el libro; el cobraba vida y mi dolor también.

Y me interné en el bosque de los libros

Tiempo después, y también por primera vez, ocurrió otro prodigio. Estaba leyendo una noche y recuerdo claramente el instante cuando levante la vista de la lectura y por un momento no sabía dónde estaba. No podía identificar ni mi cama, ni mi habitación, mi mente aún vagaba por un paraje remoto, un bosque, escuchaba el agua de una cascada caer sobre las rocas del fondo y los pájaros cantar, hacía frío y olía los restos de una fogata que se había extinguido y que era imperioso volver a encender para mantener alejados a los animales salvajes durante la noche.

Al regresar a la realidad me reí de mí misma, -otra lección importante que aprendí gracias a la literatura- pero aún perduraba en mí un sentimiento de perplejidad que me desconcertaba. Fue entonces cuando decidí que quería ser escritora, que quería halar a los lectores dentro de las páginas de mis historias y que me acompañaran en mis aventuras, que las vivieran conmigo; quería moverles el mundo, que mis letras generaran sensaciones en ellos. El ideal de conmover a un lector se convirtió para mí en un lema de batalla, tenía que retribuir de alguna manera todo aquello que los libros me habían dado, era como saldar una deuda de gratitud con ese reino de castillos de tinta y papel donde yo era tan feliz.

Cuando descubrí que se puede viajar en pijama y conocer el mundo entero sin maletas ni pasaporte encontré mi vocación y me casé con ella. Quiero trasmitir a otros la pasión de leer.

5 Comments

  1. Leer es una pasiòn, es salir de uno mismo para entrar en otros, es experimentar, vivir otras vidas, enriquecerse con lo aprendido…. es vivir en un plano extracorporeo… es llenar el alma

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